Revolución Bitcoin ’68

Si durante las crisis económicas más graves que ha sufrido el mundo desde la Gran Depresión, hubiésemos entregado una herramienta como la que tenemos en nuestro poder en este momento, la historia hubiese sido distinta. Pero, no se trata de qué no tuvimos, sino de qué tenemos y qué podemos hacer al respecto.

Cuando en Mayo del ’68 los movimientos estudiantiles con sus cadenas de protestas lograron el reconocimiento que proporcionó reformas profundas frente a las inconformidades sociales existentes, se abre un momento en la sociedad: el momento de elegir si estar a favor o en contra de las políticas gubernamentales.

 

La constante crisis

De todas las crisis, se pueden comprender diversos elementos de la sociedad, que, en cierto sentido crítico, son la forma de poner a prueba si los sistemas regentes funcionan o no. A través de la historia, se han atravesado una gran cantidad de sucesos de esta índole; y, como es de esperar, es en el momento de la depresión económica cuando se puede comprender cuál fue el elemento que generó tal caída en picada.

 

En las últimas dos décadas, hemos presenciado el fiasco de dos burbujas financieras. La burbuja del internet, dada finalizando los 90s y, la burbuja inmobiliaria que llevó a la crisis financiera mundial del 2008. Ambos eventos, fueron golpes duros para la economía en menos de una década. Toda crisis, despierta complejidades: el pánico colectivo, la desinformación, sobre todo, la incertidumbre de qué hacer.

 

Es preciso decir que estando a 50 años de los eventos relacionados con mayo del ‘68, existe una fuerza latente que también anhela alzarse con fuerza contra las élites globales; las condiciones han variado, hay nuevas herramientas en nuestras manos, en especial: Internet. Podría mencionar tantísimas cosas a cerca de todo lo que el Internet nos ha llevado a hacer, sin embargo, desde un aspecto netamente financiero, las monedas virtuales—Bitcoin y otras criptodivisas—, tienen ventaja sobre cualquier otro elemento: la descentralización.

 

¿Qué se puede hacer ahora?

En primera instancia, hay que ver que en este momento, países en condiciones de crisis, como Venezuela, Kenia, Pakistán, poseen un alza en la inversión Bitcoin porque tienen una necesidad en común: proteger sus fondos; inclusive, el gobierno chino frenó las ICO porque su mercado les es difícil de controlar, es por eso que llegamos a la conclusión que la palabra clave aquí es: control gubernamental.

 

En este momento no se trata de comprar Bitcoin para aumentar un capital—que también es una opción bastante buena, de la cual ningún ente central puede hacerse dueño—, se trata de proteger lo que aún no hemos perdido. De salvarnos de la corrupción centralizada, de los regímenes bancarios, de la evidente crisis económica que se viene el próximo año.

 

Internet ofrece plataformas para que los distintos grupos sociales sean más conscientes de sí mismos, se unan y se organicen; la tensión social está a la orden del día y lo más probable es que se amplificará en la próxima crisis financiera. Bitcoin y otras criptomonedas no sólo son una inversión, son la protección de lo nuestro.

La duplicación es la clave de nuestro negocio.