Bienvenidas Nuevas Economías a Colombia

El Banco de la República (como órgano del Estado Colombiano) formaliza un convenio con R3 para fomentar la innovación financiera. Oficialmente, no se emite ningún comunicado de prensa, y tal vez ahí reside la inquietud: ¿Cuál es la verdadera posición del Banco Central de Colombia a cerca de las nuevas economías?

Durante un tiempo prudente, el Banco de la República en conjunto con otros estamentos oficiales, afirman que las denominadas monedas virtuales no pueden ser consideradas como una divisa para el pago de las operaciones contempladas en el Régimen Cambiario por la falta del respaldo de bancos centrales; de esta forma, en la Carta Circular 52 de 2017 publicada por la Superintendencia Financiera, se habla específicamente que:

 

Lo que se dice oficialmente

La Superintendencia recordó a la entidades vigiladas, “que no se encuentran autorizadas para custodiar, invertir, intermediar ni operar con estos instrumentos, así como tampoco permitir el uso de sus plataformas para que se realicen operaciones con MV”, y a su vez, hizo un llamado al público en general al señalar que “corresponde a cada persona conocer y asumir los riesgos inherentes a las operaciones que realicen con este tipo de “monedas virtuales”, pues no se encuentran amparadas por ningún tipo de garantía privada o estatal, ni sus operaciones son susceptibles de cobertura por parte del seguro de depósito”.

 

Este comunicado fue emitido a finales del mes de junio; casi dos meses después, en agosto, la compañía de software empresarial R3 anuncia el convenio con el Banco de la República (siendo R3, la empresa que trabaja con más de 85 bancos instituciones financieras, reguladores, asociaciones comerciales, empresas de servicios profesionales y empresas de tecnología para desarrollar Corda™: su plataforma de registros distribuidos, diseñada específicamente para servicios financieros; plataforma que el Banco de la República quiere aprovechar según Fabio M. Pinzón, Director de Tecnología en el Banco de la República Colombia), y para la primera semana de septiembre, ya se ha instalado un cajero de Bitcoin en la ciudad de Pereira.

 

¿Por qué el conflicto?

Bueno, ¿Cómo no esperar que las reacciones sean confusas? Si es que la desinformación abunda en la red, no existe una concreta educación al respecto de las nuevas economías, y la falta de un marco oficial que explique concretamente, qué está sucediendo con dichas inversiones y cómo se pueden usar de forma efectiva. El Bitcoin, por mencionar, es sólo una de las diferentes criptomonedas, no es más que una parte del Blockchain, y en cuyo caso específico, sostiene un crecimiento exponencial, haciendo que al menos el 31% de los colombianos esté interesado en invertir en Bitcoin, avalado por el gobierno, o no.

 

Se trata de adquirir una regulación responsable, en términos de lo que se necesitaría para la gestión de un ambiente de confianza (aun cuando suena bastante contradictorio, por la naturaleza descentralizada de las nuevas economías, Japón logró hacerlo), así disminuir y evitar la polémica, permitiendo el crecimiento propio de la era tecnológica en la que nos encontramos.

 

Es necesario presentar una posición concreta, una que, en vez de alarmarse públicamente ante un sistema financiero, muestre que sus movimientos son transparentes y que al afirmar que plantea confiar en las nuevas economías, en realidad lo haga. La polémica va para largo, si el ente que asusta a la comunidad con el peligro de usar la tecnología es el mismo que planea hacer uso de esta en el sector salud y comercio.

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